Estimado compañero, estimada compañera:
La célula madre de la democracia occidental representativa, plasmada en la constitución liberal, ¿lleva en sus genes la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos para articular una sociedad justa y cohesionada políticamente?.
Para la estructura social burguesa, aristocrática y liberal, sí, porqué constituye el núcleo celular de su revolución. Pero, para el resto de la inmensa mayoría de los ciudadanos, no. Por este motivo, desde hace 80 años, el socialismo, un movimiento y una doctrina progresista y revolucionaria popular, cuando se convirtió en socialdemocracia como un proyecto reformador y domador del capitalismo, perdió su seña de identidad para construir una verdadera democracia hacia la libertad de todos los ciudadanos.
Desde entonces, el socialismo reivindicó y pactó con el capitalismo la base mínima social que llamamos hoy el estado de bienestar, convirtiéndose, de un amo político a mayordomo económico para gestionar mediante las migajas que le soltaba y le suelta el capitalismo.
¿A caso, los conservadores no reforzaron el estado de bienestar a sus fines electorales?. Claro que sí, porqué, para ellos, era y sigue siendo la condición mínima humanitaria para vertebrar la paz social que sin ella, el liberalismo sabe que su estructura tambalea.
La verdadera democracia que es el poder del pueblo, se instauró en 1978 en nuestro país, partiendo de una constitución liberal y por consiguiente, injusta y deficiente.
La crisis económica y financiera actual resume , corrobora y afirma esta tesis: Los que las sufren, son los hijos desamparados y débiles de la misma.
Sorprende, sobremanera, que, cuando el socialismo sufre una derrota electoral severa, comienza por difuminar el verdadero socialismo en eufemismos como progresismo o socialismo abierto que, precisamente, son consistentes con el origen del término. ¿Alguien se imagina un socialismo cerrado y conservador?.
Para que el socialismo recupere su credibilidad, tendría que comenzar a luchar políticamente, reformando nuestra constitución hacia una socialdemocracia verdadera, imprimiendo y adecuando leyes constitucionales para reforzar una democracia de abajo hacia arriba y no atrevés. Reformar la constitución liberal que prima el individualismo sobre la sociedad es la tarea principal y la única para el cambio verdadero.
Necesitamos, al mismo tiempo, cambios estructurales y organizativos democráticos para que nuestro partido sea el espejo verdadero de la mayoría social y electoral.
Una organización que no incentive, forme, ni instruye de manera justa a sus bases, no puede engendrar buenos líderes. La responsabilidad política tiene que guíar nuestro camino. El poder tiene que ser un instrumento para servir a los ciudadanos y no un fin para perpetuar a costa de los ciudadanos.
En fín, el socialismo del siglo XXI, tiene que ser la celúla madre que desarrolle leyes justas, partiendo siempre de las igualdades de salida para conseguir una libertad como meta final.
Deseo suerte para ambos.
Un abrazo fuerte.
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